
Tanto si empiezas con un puzle de 10 piezas, como con uno de 20, 80, o las que sean, la primera cosa a tener cuenta es hacer espacio para ponerlo en una mesa donde tú, y otros de casa, paséis frecuentemente y, cada vez que paséis, pongáis conjuntamente un par de piezas. Procura interesar a los demás para que participen. Es divertido y agradable hacerlo como una actividad de "grupo".
¿Y porque los rompecabezas? Porque son juegos o actividades que penetran dentro de los mismos conocimientos cognitivos, del mismo modo como penetran los de las palabras cruzadas. Aparte, lo más interesante de estos puzles es que tú puedes escoger un contenido visual que refleje tus propios gustos o temas de interés. Incluso aquellos que utilizan los niños ofrecen una excelente selección de temas que resultan visualmente apropiados para un adulto. Uno que no puede faltar (aunque quizás no de forma inmediata) es el mapa de tu zona geográfica, un puzle que servirá para hablar de lugares conocidos, a la vez que resituarte otra vez en el espacio donde vives, y por dónde has viajado y vivido experiencias muy agradables a lo largo de tu vida. Si realmente quieres profundizar de manera específica en algún punto o tema de interés personal, y así ayudar a recuperarlos para tu memoria, te puedes hacer tus propios puzles ampliando fotografías de caras de familiares (las caras de los nietos suelen ser extraordinarias), o también de lugares y personas (por ejemplo tú mismo/a delante de cualquier paraje muy conocido), como también de recuerdos especiales (quizás una fotografía de tu boda, el bautizo de alguno de tus hijos, unas vacaciones inolvidables ...) Lo único que necesitas es pegar la fotografía en una cartulina o cartón, gruesos, y recortarlo haciendo las piezas y formas que quieras. (Una de las ventajas de crear tu propio rompecabezas, es que lo puedes hacer de tan pocas piezas cómo quieras, incluso de dos o tres máximo)

Xavier Muñoz G-M Copyright © 2008 Sentir la vida. All Rights Reserved

